Wednesday, August 09, 2006

El Yuma, El Yelo y La Madre Patría, Parte I
(o será mejor El Malo, El Feo y La Malvada?)

Las historias son ustedes... Para todos estos amigos que me asombran y enriquecen con sus historias. Aquí vuestro pedacito para una muela, que ójala y fuera literatura...

Extracto de un mail de R. S.:

Me fuí al Yuma en Octubre del 2003. Había un frío leve a las 6:00. Llegué al aeropuerto con la angustia del preso que escapa; en espera de lo que pueda pasar, del inconveniente que pueda saltar como un tigre en la sombra . Llenándome los ojos con la ultima vision de mi tierra y una sensacion de perdida terrible. Subimos al avión. Mi sobrina, mi ex cuñado y yo con la sensacion de que algo podia pasar. Nos mirabamos. Recuerdo la sensación de alivio cuando el "yak" levantó el vuelo; la sensacion que se aumentaba a medida que nos alejabamoos de Cuba y veiamos desaparecer la isla en el horizonte con un sentimiento agridulce. El avión, reminicencia de la época sovietica rebosaba vetustez. Tenia el color amarillento de las cartas antiguas y el olor de un viejo escaparate, pero la tripulacion revoloteando por todo el avion se empeñaba en hacer ameno el viaje y olvidar las limitaciones materiales.

No obstante, a mitad del viaje un panel del techo cayo extrepitosamente en medio del pasillo, dejandonos ver la parte interior del fuselaje recorrido por una multitud de cables y alambres que de repente quedaron colgando ante el horror de los pasajeros extranjeros y la indiferencia de los cubanos. Entre el sobrecargo y una aeromoza volvieron aquel panel que parecia cartón tabla a su lugar, y con sus atenciones pronto nos hicieron olvidar el incidente...

De pronto las costas de Guatemala, la selva como un mar verde lo cubrió todo, sólo salpicada aqui y alla por algún que otro volcan, novedad para nosotros que los veiamos por primera vez con ojos asombrados.



Hicimos escala en Guatemala. A los cubanos no nos dejaron bajar del avión durante las cuatro sofocantes horas que duró. Transcurridas estas, continuamos vuelo siguiendo la costa este de centroamerica. El avión que habia salido de la Habana con poco mas de la mitad de los pasajeros se habia quedado medio vacio. Nos cambiamos de asiento, al que esta justo detrás de la puerta; que tiene mas espacio. Alli mirando aquel oceano verde, no pude evitar pensar que siempre seria un extranjero. No importa donde fuese, no importa que volviese pasados unos años. La Cuba que habia dejado ya no regresaria. Aún de regresar algun dia, seria un extranjero en mi propia tierra. Mis amigos están dispersos por el mundo. Esa es la tragedia de mi generación.

Desde lo alto, se divisaban las dos costas de centroamerica. Por primera vez mis ojos veian el oceano pacifico. Tomé conciencia de que mi mundo se habia ensanchado. En medio de un lago, un volcan humeante, el Arenal, el mas activo de Costa Rica. Al rato, entre nubes, San José.




Con un deprimente rostro de herrumbrosos techo de zinc, no pudé evitar pensar, "a que sitio nos han traido?". Entonces tomé lapiz y papel terminé el sonneto que habia empezado en la habana, especie de adios último.




"reina del tiempo, esclava del instante,
no olvides nunca a tu doliente amigo
que es sólo labios y voz para nombrarte."


Aterrizamos en el aeropuerto Juan Santamaria, en Alajuela. Ahora otra vez el stress. A mi excuñado, en emigracion de Cuba le habian quitado la carta del Consulado de Costa Rica autentificando la visa. Luego nos habiamos visto obligados a fabricar una para él en una computadora. Habia quedado casi mejor que la original. Pero siempre quedaba la duda de pasar el Control de Inmigración. Sin esa carta no se podia entrar a Costa Rica. Yo pasé primero, miran mi carta; que es original pero vence hoy. Hoy era mi ultimo dia para entrar. Las autoridades me dicen que me aparte y espere mientras miran con desconfianza mis documentos. Mi cuñado y la niña pasan. Respiro. No hay problemas, mi carta es buena, y yo estoy en regla. Le digo a los demas que me esperen. Luego de media hora, me reuno con ellos. Ya estamos en Costa Rica.

Afuera, mi hermana abraza a mi sobrina y a mi cuñado. Luego nos abrazamos todos. Un taxi a San José.

Vista desde abajo, es mucho mas acogedora. Recuerda una capital de provincia de Cuba, algo asi como Santa Clara, pero con mas anuncios. Es una ciudad rodeada de montañas donde las nubes entran a tu casa sin pedir permiso. De aire limpisimo y gente que siempre tiene prisa. Temperaturas entre 20 y25 grados.

Viví primero en Rosmohser, barrio de gente acomodada que vive a veces años sin conocer a los vecinos. Recuerdo que el primer dia me desperté como en Cuba, con el sol. Salgo a la calle y todo esta desierto, ni un alma. Me pregunto que habra pasado durante la noche. Sólo despues de 3 horas veo gente. Eel problema es que estamos mas cerca de la linea ecuatorial y amanece mas temprano...

Conseguí trabajo en la fabrica de tabaco de unos parientes de mi mujer donde trabajé varios meses. Después trabajé de guardia de seguridad en una tienda por departamentos. A los 4 meses llegan mi mujer y la niña: Cuba esta peor, me dicen.

Nos mudamos a Moravia, un barrio en las afueras de San José. En Moravia se vive del turismo, es un lugar pintoresco y tranquilo. Moravia es junto a Tibas, la casa chica del Saprisa , uno de los equipos de fútbol que rigen la vida del pais. Los "ticos" van al fútbol como a la guerra. Es algo fuera de la razon. Antes de ser ellos mismos ellos son partidarios de sus equipos. Cuando hay juego hay tanto riesgo en las calles como en Bagdad amedia noche. Hay policia montada con cascos y escudos y el color con que vas vestido puede ser determinante para tu tranquilidad.

Mi ex cuñado decidio quedarse, mi sobrina continuo viaje. Nosotros continuabamos alli, atrapados por la falta de dinero para continuar viaje.

Con mi hermana conseguimos un GPS. Bajamos de la red los mapas y armados de un puñal tipo "comando", cogimos un bus a la frontera con Nicaragua. Nos bajamos 300 m antes, cruzamos por el monte bajo un sol abrazador, moviéndonos por trillos ignorados por las autoridades y frecuentados por traficantes y asaltantes; a los que pudimos ver agazapados como lobos esperando una victima. Al final cruzamos, sin mas incidentes que una serpiente cascabel asustada que intento mordernos, lo que inevitablemente hubiera terminado en muerte...

Esa noche descansamos en Rivas, cerca del lago Nicaragua. cerca del lugar donde los centroamericanos derrotaron a Walker, un aventurero estadounidense que quizo construir un imperio personal y que al final sólo conquistó el espacio de su fosa. A la mañana siguiente, para evitar los retenes del ejercito, tomamos el bus para Granada. A la derecha, el lago, con su inmensa isla que cobija dos colosales volcanes. El bus nos dejó en el mercado de Granada, un hormiguero de comerciantes, clientes, indios, mestizos; una multitud arremolinándose en torno a tomates, maíz, carne, calor y muchas moscas. Todo con un denominador comun: la miseria. La miseria que no hace al hombre mejor, sino todo lo contrario. La miseria sólo engendra miserables...

Ha pasado tiempo, pero la guerra aun esta en el rostro de las personas. El centro de Granada recuerda un barrio de la Habana Vieja. Cerca tomamos el bus a Managua. Managua es una ciudad que aun no recupera su rostro despues del terremoto del 72. Es grande, pero no homogenea. De ahi salimos para Esteli. Al salir pasamos por Masaya, con su caldera humeante y su cráter renegrido y vasto. Tan proximo a la carretera que extremece.



Llegamos a Esteli, la cuna del sandinismo. No hay cuadra en que no ondee la bandera rojinegra .Polvorienta y sufrida, es la capital de la decepción. Sobrevive aún en el centro un mural con los Ortega a caballo, rodeados de guerrilleros. Pero ya casi nadie cree en ellos. Convertidos están ahora en los mas ricos de Nicaragua.

Sólo un tercio de la ciudad estaba pavimentada. Alli permanecimos un mes. Amigos oportunos nos tendieron la mano sin siquiera conocernos. Nos ayudaron cuanto pudieron. Mi agradecimiento no tiene limites, pero su generosidad la supera. Alli pasamos el fin de año y la Purísima, la mayor fiesta religiosa de Nicaragua. Su Santa Patrona estaba alli en las calles.

El 5 de Enero salimos para la frontera de Honduras con el tio de una amiga que nos iba a mostrar el camino. Nos bajamos en Teotecacinte, pueblo proximo a la frontera. Todavía resonaban los ecos de la masacre de la noche de navidad en San Pedro Sula, Honduras, por miembros de las maras. 18 personas murieron ametrallados. La violencia. Hombres, mujeres y niños, todo por un alarde de fuerza.



De vuelta a trillos de frontera. El tio Felix se percata de la presencia del Batallón Cobra, una unidad de elite del ejercito hondureno; emboscados en el camino. Este hombre se asusta y se va... Tenemos que esperar que se vayan, lo que hacen por suerte a la hora del almuerzo. Cruzamos. La niña esta felz por lo fácil que ha sido. El GPS ha hecho alarde de una presicion que da espanto.

Ya del otro lado, cerca de Trojes, tomamos un bus a Danli, ciudad a medio camino de Tegucigalpa. Honduras es todo montañas, desfiladeros... Una vegetacion exhuberante, en fin un pais de veras hermoso. En Danli comer y tomamos otro bus a Tegucigalpa, a la que llegamos de noche. Alli no pude evitar el recuerdo de la Habana: sobre un cerro un cristo colosal y blanco, la memoria del cristo de Casablanca me invade.

Buscamos un hotel cerca de la estacion de buses, se llama Italia, pero nada mas alejado de la luz que tiene ese nombre. Es un hotel de mala muerte, enclavado en un barrio que da espanto. Escondemos el dinero en el falso techo y el cuchillo debajo de la almohada. En la noche, dos tiroteos . Por la ventana se veia los pistoleros dispararse.

A la mañana siguiente, de vuelta al camino hacia Agua Caliente, la frontera con Guatemala. Llegamos sin novedad. Después de recorrer toda Honduras, cambiamos el dinero en la frontera y conocimos a "la rata", un muchacho que se dedica a cruzar gente. Nos consigue un carro y con 100 quetzales a cada policia, pasamos.

Llegamos a Esquipulas. Es una Básilica en medio de un caserio. Su famoso cristo negro es centro de la vida del pueblo, alli llegan peregrinos de toda centroamerica. Entramos a la iglesia a dar gracias. Luego nos fuimos a almorzar a un restaurante chino, donde eramos los unicos clientes.

Y de nuevo al camino.

Una guagua a Guatemala donde llegamos en plena noche. Alli pensaba ir a un hotel, pero al llegar al paradero la guagua estacionó al lado de otra que iba a la frontera de México. Nos pasamos de una a otra y de vuelta a la ruta. En Retalhueleu, la guagua se detiene. Es un control de ejercito. Buscan mareros, drogas e illegales... 3 guardias armados con armas largas suben al bus y empiezan a pedir documentos. Van uno por uno, pasajero a pasajero. Mi mujer y la niña duermen. Yo simulo hacerlo. El guardia se acerca lentamente. Yo simulo dormir. El guardia se acerca, finalmente llega a mi y me ilumina con su linterna. Yo levanto la cabeza, lo miro. La vuelvo a dejar caer como si durmiera nuevamente. Entonces se produce el milagro, el guardia da media vuelta y se va.

Cuando la guagua se pone en movimiento, aún no lo puedo creer.

Casi al amanecer llegamos a la frontera de México. Cómo buitres al olor de la sangre, acude toda la fauna fronteriza. Esta gente vive del trafico de personas, de drogas y quien sabe que mas.



Encontramos un hombre que por 100 dólares nos hace toda la gestion. Cruzamos el rio en balsas, un rio de tal vez de 20m de ancho y 1m de profundidad. Nada hay mas irreal que una frontera.

Tomamos una vagoneta y a unos 20km nos detienen. Es un patrulla del ejercito mexicano. Después de quitarnos 300 pesos mexicanos, nos dejaron continuar.

Llegamos a Tapachula, Chiapas; donde nos entregamos a inmigracion. Al llegar encontramos que habia cubanos alli casi todos de Santa Cruz del Sur, en Camagüey.



Habian cruzado el Caribe. Más de 1000 millas hasta Honduras. Luego la misma ruta que nosotros hasta Tapachula. En este sitio estuvimos 6 dias durmiendo en los bancos. A los cubanos no nos encerraban, nos dejaban en el lobby y en la sala de estar. Los centroamericanos en celdas en condiciones de hacinamiento increible. Alli todos revueltos con los mareros.



De alli llegamos al DF, Ciudad México. Nos separaron. La estacion migratoria era un infierno con buena comida, una cárcel en toda regla. Llegabamos una semana despues de una gran trifulca entre cubanos y chinos; que habia dejado cuatro chinos en terapia intensiva, tres cubanos medio axfisiados y un federal que perdio un ojo. El clima era tenso. Los chinos pidieron que se les dejara bajo llave. Tal era el temor. Y asi permanecieron hasta 2 semanas después.

El asma hizo su aparicion. Apenas pise Ciudad México y no me volvió ha abandonar hasta un mes despues que abandone el país. En la ESTACION MIGRATORIA, viví el espiritu de la manada. Durante una trifulca entre cubanos y africanos, al final quedabamos todos amigos.

Despues de 24 dias fuimos puestos en libertad con la prohibicion de abandonar el DF, pero con la ayuda de un abogado cubano presentamos los papeles solicitando regularizarnos en México. Lo que siempre es negado y seguido con una orden de abandonar el país en 30 dias. Durante el interin pude recorrer la ciudad, pasar mi mano por las viejas piedras del templo mayor de Tenochtitlan. Me habia cortado el pelo y dejado la barba.

Finalmente tomamos rumbo a la frontera de Estados Unidos, el Yuma. Sólo quedaba el ultimo tramo. Tomamos nuevamente el bus hasta el puente viejo de Matamoros, donde la migra mexicana detuvo el bus en un intento de los agentes en pedir plata...

Pasamos a golpes. El Yuma lo gané a piñazos.

No puedo explicar con palabras lo que sentí cuando me encontre bajo la bandera de las barras y las estrellas azotada por el viento. Pero aun me quedaban 24 dias de encierro antes de llegar a mi destino.

3 comments:

Anonymous said...

TREMENDO HERMANO,LA INVASIÓN DE MACEO SE QUEDA CHIQUITA. ESPERO QUE ENCUENTRES EL PREMIO A TU SACRIFICIO. MUCHA SUERTE.
EMBÚLLATE Y HAZ UNA NOVELA, LA TRAMA ES APASIONANTE.

Omar Rodríguez said...

Aclaro: sólo soy la voz, la historia es de un amigo.

pirofláutica said...

Cuando leo cosas así, cuando veo cosas así, cuando vivo cosas así –a sabiendas que es un mínimo resumen de vivencias reales- siento asco de mí. Asco del ser humano.

¡ASCOOOOOOOOOOOOOO!

Y preferiría ser cualquier bicho, el más repugnante de todos. Cualquiera me parece mejor que ser parte –pasiva o activa- de toda esta mierda!

Gracias Omar, por ser voz y palabra.